KINGSTON, Jamaica — Cocteles de

ron congelados ahora son bebidos a sorbos a través de pajillas de papel. Los

comestibles de los supermercados son empacados en bolsas reusables. Y la comida

para llevar en los restaurantes se sirve en contenedores de cartón.

A medida que una prohibición

nacional impuesta en enero sobre la importación, fabricación y distribución de

bolsas de plástico y pajillas de un solo uso se arraiga en Jamaica, la fobia

del plástico recorre a la nación caribeña mientras los jamaiquinos tratan de

adaptarse a una mentalidad más amigable con el medio ambiente.

“Es difícil”, dijo Tanisha

Doctor, de 40 años, una dependienta de tienda desempleada que caminaba por un

centro comercial en un día reciente con una única bolsa de plástico negra en

las manos. Encuentra difícil renunciar a ella. “La he tenido por un tiempo”,

dijo, riendo.

Como michos, Doctor dijo que a

menudo olvida su bolsa reusable al salir a caminar. Además, no le gusta.

“Me limita debido a la cantidad

de comestibles que puedes llevar”, dijo. “Y las pajillas de papel, no me gustan

las pajillas de papel”.

Pero aun cuando sea

inconveniente, Doctor admite que renunciar a la conveniencia moderna del

plástico “es una buena idea. Simplemente es difícil adaptarse”.

Jamaica, como muchos de sus

vecinos en el Caribe, tiene un problema de manejo de desechos sólidos y

materiales no biodegradables como el plástico son una gran parte del mismo. A

finales del mes pasado, 120 personas en 13 embarcaciones participaron en un

tipo inusual de torneo de pesca, recuperando 11,336 libras de basura del Puerto

de Kingston. La mitad de la basura eran artículos domésticos, como muebles y

refrigeradores viejos. La otra mitad eran desechos plásticos, dijo el

organizador Brandon McKoy.

“Ese es realmente el

contaminante; eso es lo que vemos mayormente”, dijo McKoy, de 30 años.

Las botellas de plástico y las

ubicuas bolsas de compras de plástico negras como la que llevaba Doctor

(conocidas aquí como “bolsas de la vergüenza”, por los contenidos desagradables

que a menudo esconden) están dispersas en el paisaje de otro modo idílico de

Jamaica. Obstruyen las barrancas, y aparecen en la playa, donde eventualmente

son arrastradas por el mar. Ahí, ponen en peligro a la vida marina.

En 2015, el jamaiquino promedio

usó casi 500 “bolsas de la vergüenza” al año en comparación con individuos de

lugares más desarrollados como la Unión Europea, donde el promedio fue de 200

bolsas de compra de plástico por persona anualmente, indicó Naciones Unidas.

Entre 2010 y 2015, el consumo anual de bolsas de plástico de Jamaica aumentó de

unos 865 millones a mil 200 millones, informó el Fideicomiso para el Medio

Ambiente de Jamaica, que desde hace tiempo ha hecho campaña para un mejor

manejo de los desechos del país.

Y se suman a ese problema las

botellas de plástico, que no son mencionadas en la prohibición. En 2010,

Jamaica fabricó e importó el equivalente a 18.5 millones de libras de botellas

de plástico. Seis años después, esa cifra se había disparado a 29 millones de

libras.

“El sistema no ha evolucionado

para manejar el cambiante torrente de desperdicios y eso ha planteado un

problema particular en una isla pequeña como Jamaica”, dijo Suzanne Stanley,

directora ejecutiva del Fideicomiso para el Medio Ambiente de Jamaica.

Pero los jamaiquinos están

hartos de los desechos, y esa es la razón de que Stanley dijo creer que muchos

están cambiando sus hábitos aun cuando se quejan por perder ventas porque los

clientes olvidan salir con sus bolsas reusables, o tener que conducir con una

colección de las mismas en los maleteros de sus autos.

“Hay muy poca comprensión real

de que la basura tirada por ahí en el medio ambiente genera pestes, genera

enfermedades”, dijo Stanley. “Además, dependemos mucho de los ingresos

producidos por el turismo, y hay esta comprensión de ¿por qué yo como visitante

de Jamaica querría venir a una playa sucia, a un país sucio? Nos estamos

dañando a nosotros mismos. Estamos dañando a nuestra economía”.

Las prohibiciones o

restricciones sobre las bolsas de plástico, los vasos de poliestireno y otros

contenedores de un solo uso han estado cobrando impulso en todo el mundo desde

hace una década. El verano pasado, Miami Beach prohibió las pajillas y

agitadores de plástico en las propiedades públicas, incluidas las cafeterías al

aire libre, y en marzo Nueva York se convirtió en el segundo estado después de

California en emitir una prohibición estatal sobre la mayoría de los tipos de

bolsas de plástico de un solo uso.

Pero a medida que los negocios

buscan alternativas como las bolsas de papel, la acción sigue siendo tema de

debate. Algunos argumentan que las bolsas de papel, que son hechas a partir de

árboles y son biodegradables, no son necesariamente buenas para el cambio

climático y requieren más agua y energía para su fabricación que el plástico.

Un estudio realizado por la

economista Rebecca Taylor de la Universidad de Sídney sobre las prohibiciones

al plástico en algunas ciudades y condados de California encontró que, aun

cuando los desechos plásticos se habían reducido, las compras de bolsas para

basura se habían disparado, erosionando los beneficios de la prohibición. La

razón es que la gente necesitaba una forma de desechar su basura, una realidad

que Stanley del Fideicomiso para el Medio Ambiente de Jamaica dijo que han

tenido que enfrentar ella y los otros proponentes de la prohibición del

plástico de Jamaica.

“Parte de la campaña de

educación pública que hemos hecho es decir: ‘Oye, sabemos que las bolsas de la

vergüenza están prohibidas, pero aún eres responsable disponer adecuadamente de

tu basura’.

“Reconocemos que necesitamos

abandonar el uso de los plásticos de un solo uso que recibimos en los supermercados,

y usar bolsas reusables en su lugar”, añadió. “Pero también reconocemos que

tenemos un problema de disposición adecuada de la basura en Jamaica y eso

significa que debe ser empacada apropiadamente. Así que aún queremos

asegurarnos de que las bolsas de basura sigan estando permitidas y se usen”.

Hay más de 14 países en la

región del Caribe y Latinoamérica que han implementado regulaciones sobre los

plásticos, indico la oficina caribeña del Programa de Naciones Unidas para el

Medio Ambiente, se espera que otros lo

hagan para 2020. Las prohibiciones, sin embargo, han tenido diversos grados de

éxito.

En Haití, que en 2012 se

convirtió en la primera nación caribeña en prohibir los contenedores de

poliestireno y las bolsas de compra de plástico de un solo uso hechas de

poliestireno, el esfuerzo ha sido un fracaso abismal debido a la falta de

medidas para forzar su aplicación de parte del gobierno.

En Granada, donde el

poliestireno ha estado prohibido desde el 1º de septiembre y las bolsas de

compra de plástico desde febrero, los resultados son mixtos. La Agencia de

Turismo de Granada dijo que aun cuando los restaurantes y los negocios de

banquetes están reemplazando los contenedores de poliestireno con productos

seguros para el medio ambiente, ha observado que los plásticos y pajillas de un

solo uso siguen siendo usados, aunque en menor medida.

Mientras tanto, en las Islas

Turcos y Caicos, donde el Beaches Resort todo incluido ya había eliminado las

pajillas y agitadores de plástico antes de que entrara en vigor una prohibición

en toda la isla el 1º de mayo, los isleños y turistas siguen tratando de

adaptarse. La principal tienda de abarrotes de la isla, Graceway Supermarkets,

ha estado ayudando a los clientes a renunciar a las bolsas de compra de plástico

y adoptar las bolsas reusables con planes para empezar a cobrar por las bolsas

de papel a finales de este año. Cada vez que un cliente lleva o compra una

bolsa reusable, recibe un obsequio y se le invita a hacer una donación de

caridad para ayudar al medio ambiente.

Hasta ahora en Jamaica, la

prohibición va bien, dijo el senador Matthew Samuda, quien encabezó el

movimiento con una moción en el parlamento en 2016. La importación de

poliestireno también ha sido prohibida y, a partir del 1º de enero de 2020, el

uso de contenedores de poliestireno también estará prohibido.

“Hay una aceptación amplia en

ese momento”, dijo Samuda, y señaló que la ordenanza permite algunas

excepciones en el empaque de alimentos. “Estamos haciendo un cambio en lo que

se ha vuelto un hábito para el pueblo jamaiquino”.

Atribuye el éxito a involucrarse

con los fabricantes y distribuidores de bolsas de plástico del país, quienes

están siendo auxiliados para fabricar otros productos, como bolsas reusables.

“Esperamos que esta medida reduzca

nuestro uso de bolsas de plástico en 80 por ciento en los próximos 12 meses”,

dijo Samuda.

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(c)2019 Miami Herald

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