DETROIT — Cuando se corrió la voz de que un jugador defútbol americano de la preparatoria De La Salle fue objeto de una novatadasexual en los vestidores, una docena de atletas callaron, incluida la víctima,quien, según la policía, no quiere presentar cargos.

Lo mismo ocurrió después de que estallara una pelea endiciembre entre estudiantes de Birmingham Brother Rice y de Catholic Central:El caso no ha avanzado porque una víctima no quiere demandar, afirma lapolicía, y nadie más está hablando de ello.

Los estudiantes de la jesuita U-D en Detroit mantuvieronigualmente silencio en 2014 después de que un ex profesor fuera acusado degrabar a jugadores de hockey cambiándose en un vestidor. Los estudiantes sedesahogaron en privado, pero se negaron a hablar en público.

Esta es la cultura del silencio que durante años ha reinadoen las escuelas católicas para varones del área metropolitana de Detroit, dondelos escándalos relacionados con la mala conducta de todo tipo ponen a losestudiantes, ex alumnos y familias en alerta máxima, ya que muchos son muyconscientes de que lo que rige es la reputación, y el deporte es el rey.

Cuando estallan escándalos, especialmente los que involucranagresiones sexuales, muchos estudiantes y ex alumnos no hablan públicamente deello. Y las víctimas mantienen un perfil súper bajo, como demuestran lasrecientes controversias.

Como muchos ex alumnos y estudiantes han dicho: Si quieressobrevivir en un ambiente solo para chicos, debes mantenerte callado cuando sucedealgo malo.

"Prefieren llevárselo a la tumba que dejar que alguienmás lo sepa", dijo el padre de un jugador de fútbol americano de De LaSalle, refiriéndose a las víctimas de las novatadas sexuales. "No quieresser tú el que perturbe a la hermandad".

Esta es la mentalidad que ha prevalecido durante elescándalo de las novatadas de De La Salle, el cual según los funcionarios de laescuela y la policía, implica que varios jugadores de fútbol americano sean sometidos,blanco de burlas sexuales y pinchados con palos de escoba. Una docena dejugadores fueron instruidos por sus padres para no hablar, dijo la policía. Y ningunade las víctimas lo ha hecho.

Como dijo el padre de otro jugador de fútbol americano, silas víctimas hablaran, las repercusiones serían brutales: "Está el chicoque habló, el chico que arruinó nuestra temporada, que hizo que despidieran alentrenador".

Dos días después de que las acusaciones de las novatadassalieran a la luz en De La Salle, la escuela puso fin abruptamente a latemporada de fútbol americano, perdió los playoffs, suspendió a tres atletas y,más recientemente, despidió al entrenador, Mike Giannone, que llevó al equipo ados campeonatos estatales en sus tres años allí. La escuela también se vioafectada por una demanda de los tres estudiantes suspendidos, que alegan, entreotras cosas, discriminación racial. Los acusados son parte de grupos minoritariosen una escuela mayoritariamente blanca.

Además, la policía de Warren ha recomendado cargos de agresióny violencia contra los tres atletas suspendidos, aunque el fiscal del Condadode St. Clair no ha tomado aún una decisión de los cargos que se presentarán.

Ningún estudiante quiere cargar con el peso de esasconsecuencias, mencionó un padre de De La Salle, quien cree que hay un códigode silencio en el programa de fútbol americano de la escuela: Su hijo fue unade las víctimas de las novatadas.

"Por lo que he visto, diría definitivamente que hay uncódigo de silencio", indicó el padre. "No quieren ser ese muchacho,el joven que rompe el código de silencio. … Ese jugador va a tener que caminarpor el pasillo y la gente lo sabrá".

El padre, quien pidió anonimato para proteger a su hijo delas repercusiones, también jugó fútbol americano en una preparatoria católicapara varones durante su juventud y dijo que fue testigo de pequeñas novatadas:calzones chinos, ataques en los retretes del baño y empujones. Pero nada comolo que se alega en el escándalo actual, comentó.

"Esto cruzó la línea", afirmó. "Todavía haypadres que lo atribuyen a las novatadas, 'nada que ver aquí'", dijo."Pero sí hay algo que ver aquí".

Solo que los chicos no hablarán.

"Creo que el miedo es el principal impulsor de la genteque guarda silencio durante situaciones controvertidas", dijo el directorde De La Salle, Nate Maus, a Detroit Free Press. "No podría determinar sise trata de una cuestión específica de género, pero creo que muchas personas,independientemente de su sexo, edad u otros factores demográficos, temen lasrepercusiones, ya sean sociales o legales, cuando hablan".

Maus dijo que la mayoría de los estudiantes han cooperadocon la escuela en la investigación de las novatadas, y comentó que la escuelaha "hecho todo lo que está en nuestro poder para ofrecer portales a travésde los cuales los estudiantes pueden hablar libremente sobre estasituación".

"De La Salle siempre ha operado sobre la base de ser lomás transparente posible. En las situaciones graves, como las acusaciones delas novatadas, hemos sido proactivos en la comunicación de nuestro proceso, latoma de decisiones y las siguientes medidas", enfatizó Maus.

Fueron los administradores de De La Salle quienes revelaronlas acusaciones de las novatadas cuando pusieron fin abruptamente a latemporada del equipo de fútbol americano en octubre y se perdieron losplayoffs.

"Adoptamos la determinación, antes de que el temaactual saliera a la luz, de hacer un esfuerzo concertado para fomentar unaconversación más abierta y transparente con los estudiantes", dijo Maus."Hay muchas instancias a nivel nacional en las que se puede citar el temade la ‘cultura del silencio’, pero en De La Salle hemos hecho y seguiremoshaciendo todo lo que esté en nuestras manos para reducirlo".

Entre los que entienden el código de silencio en lasescuelas para varones, y han reconocido su existencia, está el juez delTribunal Supremo de Estados Unidos Brett Kavanaugh quien enfrentó críticasdurante el proceso de nominación por un comentario que una vez hizo sobre sualma mater, la Preparatoria Georgetown, una escuela católica de élite paraniños en Maryland.

"Teníamos un dicho que hemos mantenido firme hasta eldía de hoy que es: 'Lo que pasa en la Preparatoria Georgetown, se queda en laPreparatoria Georgetown'", señaló Kavanaugh durante un discurso en 2015 enla Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Columbus. Se rió un poco yañadió de sí mismo y de sus amigos:

"Eso ha sido algo bueno para todos nosotros,creo".

Los críticos de Kavanaugh arremetieron contra él por elcomentario durante el proceso de confirmación cuando se enfrentó a lasacusaciones de que había agredido sexualmente a una chica cuando iba en lapreparatoria. Kavanaugh ha negado rotundamente la acusación. Y sus partidarioshan dicho que el comentario de la Preparatoria Georgetown fue solo una broma.

La historia sugiere lo contrario.

En 1990, siete años después de que Kavanaugh se graduó de lapreparatoria, cuatro estudiantes de la Preparatoria Georgetown fueronexpulsados por supuestamente participar en un ritual de novatadas llamado"butting", en el cual unestudiante es sujetado mientras otro estudiante coloca su trasero desnudo sobrede la cara de la víctima.

Se presentó una demanda. Uno de los acusados dijo que él ysus compañeros de clase se llevaron la culpa por una práctica común que cientosde chicos conocían o en la que participaban, y que se prolongó durante años.Las autoridades escolares indicaron que nunca habían oído hablar del “butting”. La demanda fue desestimada.

Dos décadas más tarde, apenas unas semanas antes de que unode sus ex alumnos fuera confirmado en la Corte Suprema de Estados Unidos, la PreparatoriaGeorgetown publicaría una carta defendiendo su reputación, y reconociendo queexisten problemas.

"No se puede negar que este es un momento difícil pormuchas razones", escribió el presidente de la Preparatoria Georgetown,James Van Dyke, en una carta dirigida a la comunidad escolar en 2018. "Noes que nuestros estudiantes sean perfectos; todavía están aprendiendo. … Nuestrospropios esfuerzos no siempre son perfectos ni siempre lo hacemos bien, claroestá, pero son buenos, profundamente buenos".

La carta continuaba: "Es un momento para quecontinuemos evaluando la cultura de nuestra escuela … para continuar nuestrotrabajo en curso con los chicos en el desarrollo de un sentido propio de símismos y una comprensión saludable de la masculinidad, en contraste con muchosde los modelos culturales y las caricaturas que ven. Y es un momento parahablar con ellos honestamente, e incluso sin rodeos, sobre lo que significa elrespeto a los demás, especialmente el respeto a las mujeres y a otras personasmarginadas en términos muy prácticos, en acciones y en palabras".

La carta también abordaba la imagen de la escuela.

"También ha sido difícil ver la caricatura con la quenos han pintado algunos: Que somos de alguna manera elitistas, privilegiados,indiferentes. … Que somos tan elitistas que no lo podemos negar. … Que somostan privilegiados que tampoco lo podemos negar. … Pero no nos consideramosasí".

En 2015, el padre Richard James Kurtz, de 70 años, exprofesor de química en la Preparatoria Jesuita de la Universidad de Detroit,fue condenado a 12 años de prisión después de declararse culpable depornografía infantil y de agredir sexualmente a un ex estudiante. También fueacusado de videograbar en secreto a jugadores de hockey de la U-D mientras secambiaban en el vestuario.

"Las palabras no pueden expresar cuánto remordimientosiento", confesó Kurtz en su audiencia de sentencia. "Algunas de misvíctimas tienen nombres que me son conocidos. Soy culpable de capturar imágenesde ellos para mi placer perverso. El daño que he hecho debe ser soportado porellos en el futuro. Acepto toda la responsabilidad por haberlostraicionado".

Sin embargo, a lo largo de todo esto, varias de sus víctimashan permanecido calladas, incluyendo los muchachos a quienes supuestamentegrabó en video mientras se desnudaban en el vestuario durante la temporada dehockey de 1998-1999.

Cuando las noticias de los cargos salieron a la luz, varios exalumnos de la U-D, incluyendo ex jugadores de hockey, expresaron indignación,frustración e incredulidad. Pero ninguno habló en público. Era demasiadopolémico, dijeron muchos, y no querían hablar mal de la U-D y manchar sureputación.

Un ex alumno aceptó inicialmente hablar, pero desde entoncesha cambiado de opinión, por temor a las repercusiones.

No era la primera vez que Kurtz escapaba de la críticapública de sus alumnos y los padres de estos.

En 2001, Kurtz fue despedido de la U-D cuando un muchacho de16 años lo acusó de abusar de él durante un viaje a la Academia de la FuerzaAérea en Colorado. La familia, sin embargo, optó por no presentar cargos, porlo que pasaría otra década antes de que Kurtz fuera arrestado, acusado ycondenado en ese caso.

Kurtz se declaró culpable de abusar del menor y fue puestoen libertad condicional, se le ordenó vivir confinado en un retiro de Missouripara sacerdotes descarriados. Allí vivía cuando los sacerdotes descubrieron lacolección de pornografía infantil de Kurtz mientras empacaba sus pertenenciasen Clarkston y Chicago.

El FBI fue notificado. Se presentaron cargos. Kurtz estáahora tras las rejas. La libertad condicional no fue una opción.

La U-D despidió a Kurtz en el 2001 después de enterarse delas acusaciones de abuso sexual y lo reportó a los Servicios de ProtecciónInfantil.

"James Kurtz no ha tenido ninguna afiliación con losjesuitas de la U-D desde entonces", informó el presidente de de la UDJesuita, Karl Kiser, en 2014. "La seguridad y el bienestar de nuestrosestudiantes es de primordial importancia para todos nosotros en la U-D Jesuita.No toleramos ninguna forma de abuso en la escuela, y no apoyamos en absolutoningún esfuerzo para proteger a los agresores".

La U-D también anunció que "siempre ha fomentado unacultura de transparencia y justicia" y no cree que exista una cultura desilencio en su comunidad.

"Los docentes, el personal administrativo y los líderesestudiantiles de la U-D Jesuita promueven una atmósfera de 'si ves algo, dialgo'. Este enfoque se promueve en el atletismo, en lo académico y en la vidaestudiantil", afirmó la U-D en una declaración a Free Press esta semana."Es la meta de nuestra escuela, y de una educación jesuita tradicional,ayudar a nuestros jóvenes a desarrollar la integridad personal a través de surespuesta a los asuntos de justicia social. Uno no puede comprometerse con lapromoción de la justicia guardando silencio cuando surgen controversias".

Pero eso es lo que pasó cuando la controversia fue cercana.Cuando el profesor de la U-D fue acusado de crímenes sexuales, los estudiantesguardaron silencio.

Cuando estalló una pelea después de un partido de hockeyentre los Birmingham Brother Rice y estudiantes de Detroit Catholic Central enel Distrito de Plymouth en diciembre, los ex alumnos respondieron con disgustoy rabia, preocupados por el destino de los muchachos de Brother Rice.

Catholic Central había ganado contra Brother Rice por cuatroa cero, y comenzó un altercado a puñetazos. Las imágenes de la pelea sepublicaron en Twitter, y mostraban a un grupo de estudiantes lanzando golpes,muchos de ellos vestidos de naranja. El color principal de Brother Rice es elnaranja; el video no muestra los nombres de las escuelas.

Los ex alumnos de Brother Rice protestaron rápidamente,aunque nunca se revelaron.

Más bien, aparecieron vallas publicitarias anónimasalrededor de la zona metropolitana de Detroit en apoyo de los estudiantesinvolucrados en el altercado.

Una valla publicitaria, dirigida a Brother Rice High School,decía:

"Los ex alumnos están disgustados con las expulsiones.Dejen que los chicos vuelvan a la escuela" e incluía un número de teléfonopara contactar a la escuela.

"Justicia para nuestros hermanos", decía otravalla publicitaria.

Birmingham Brother Rice consideró como prematuros loscarteles.

"No se ha tomado ninguna decisión sobre las medidasdisciplinarias para los alumnos implicados. El proceso está en marcha, pero seha retrasado por la semana de exámenes. El proceso aún no se hacompletado", anunció el Presidente de Brother Rice, Tom Reidy, en unadeclaración a WXYZ el mes pasado.

Catholic Central emitió esta declaración:

"Estamos conscientes del incidente después de un juegode hockey en Plymouth durante el cual dos de nuestros estudiantes fueronatacados por un grupo de individuos que no asisten a nuestra escuela. Agradecemosa Dios que nadie resultara seriamente herido, y por respeto a la privacidad denuestros estudiantes no tenemos ningún otro comentario en este momento".

Funcionarios de Brother Rice han declinado hacer comentariossobre el incidente.

La Liga de Preparatorias Católicas (CHSL, por su sigla eninglés) comentó lo siguiente:

"Este desafortunado incidente no refleja los valorescatólicos que defienden ambas escuelas y la comunidad de CHSL. Los dirigentesde CHSL desean expresar su alivio por el hecho de que nadie haya resultadogravemente herido. … Las escuelas están de acuerdo en que los estudiantes que hayanparticipado en malas acciones serán disciplinados en consecuencia, hasta eincluyendo la expulsión".

Mientras tanto, la policía del distrito de Plymouth dice queestá investigando el incidente, pero se está topando con un problema: una delas víctimas no quiere que se presenten cargos. Y otros no quieren hablar.

Las novatadas sexuales no son exclusivas de las escuelascatólicas, como lo demuestran demandas judiciales en todo el país.

En Texas, cuatro adolescentes declararon en octubre que no impugnaríanlas acusaciones de que habían sometido a sus compañeros de equipo y los habíansodomizado con linternas, botellas de champú, palos de escoba, dedos y otrosobjetos como parte de un ritual de iniciación. Las acusaciones de novatadasinvolucraron mayormente a jugadores de fútbol americano en la Preparatoria LaVernia, que enfrenta una demanda federal que alega que las novatadas han sidoparte de la cultura del equipo de fútbol americano durante años, y que losfuncionarios de la escuela se han hecho de la vista gorda ante ellas.

En Ohio, 11 jugadores de fútbol americano preparatorianosdel área de Cleveland fueron víctimas de novatadas en un campamento en junio,incluyendo cuatro que fueron agredidos sexualmente por sus compañeros deequipo, según muestran los registros de la corte. Cuatro estudiantes fueronacusados en agosto por su presunta participación en las agresiones.

En Dakota del Norte, cinco muchachos de preparatoria fueronacusados el año pasado en un incidente de novatadas que, según las autoridades,incluyó agredir sexualmente a otros estudiantes en el vestidor de los varones.Según una investigación interna de la escuela, los padres se habían quejado delllamado "juego de la violación", en el que los estudiantes metían susdedos en los traseros de las víctimas a través de la ropa o los penetraban consus dedos mientras los sujetaban.

En 2017, tres estudiantes de segundo año de la Preparatoria Fordsonen Dearborn fueron acusados de agresión en relación con un incidente denovatadas. Los fiscales declararon que el trío agredió a un menor de 13 años deedad de primer año en el vestidor de la escuela antes de una práctica de fútbolamericano. Uno de los sospechosos se desnudó frente a la víctima, aseveraron.

En todos estos casos, las autoridades se han esforzado porhacer que los jóvenes hablen, un fenómeno demasiado familiar para quienesinvestigan los delitos sexuales.

Según los Centros para el Control y la Prevención deEnfermedades, aproximadamente uno de cada seis varones han sufrido abuso oagresión sexual antes de cumplir los 18 años, aunque es probable que la cifrasea mayor debido a que no denuncian.

Los datos del Departamento de Justicia de EU muestran que unpromedio de 12 mil hombres reportan ser agredidos sexualmente cada año, perodice que si se incluyen los ataques no reportados, el número real está máscerca de los 60 mil.

Eso son miles de hombres que no romperán su silencio.

———

(c)2020 Detroit Free Press

Visit the Detroit Free Press at www.freep.com

Distributed by Tribune Content Agency, LLC.

Subscribe to Daily Headlines

* I understand and agree that registration on or use of this site constitutes agreement to its user agreement and privacy policy.

Copyright 2020 Tribune Content Agency.

Tags

Load comments